Al pensar en mejorar tu sonrisa con carillas, la primera decisión es el material: resina (composite) o porcelana (cerámica). Ambas corrigen forma, color y alineación, pero tienen diferencias importantes. Te las explicamos para que elijas con criterio.

Para saber cuál te conviene a ti, aquí está nuestro diseño de sonrisa en Bogotá, con carillas de porcelana o de resina según tu caso, y la valoración sin costo.

Carillas de resina (composite)

  • Se elaboran directamente sobre el diente en una o pocas sesiones.
  • Más económicas y reparables.
  • Requieren un desgaste mínimo o nulo del diente.
  • Se pigmentan más con el tiempo (café, vino, tabaco) y su vida útil es menor.

Carillas de porcelana (cerámica)

  • Se fabrican en laboratorio a partir de un diseño personalizado.
  • Aspecto muy natural: la cerámica imita la translucidez del diente real.
  • Alta resistencia a las manchas y color estable.
  • Mayor durabilidad (10 a 15 años o más) y, por ello, mayor costo.

¿Cuál conviene en tu caso?

La resina es una buena opción para presupuestos ajustados o cambios puntuales. La porcelana es la elección cuando se busca el máximo nivel estético y durabilidad, especialmente en un diseño de sonrisa completo. No hay una "mejor" universal: la correcta depende de tus objetivos, tu presupuesto y el estado de tus dientes.

Disilicato de litio: la cerámica que verás nombrada

Cuando alguien dice «carillas de porcelana», muchas veces se refiere a disilicato de litio, una cerámica de vidrio que se ha vuelto el estándar en el sector visible. Interesa porque resuelve el compromiso de siempre: es lo bastante resistente para el uso diario y lo bastante translúcida para que la luz la atraviese como lo haría en un diente natural. Frente a la resina, la diferencia se nota sobre todo con los años: no se pigmenta y no pierde brillo.

Cuándo no conviene ninguna de las dos

Las carillas cubren la cara visible del diente; no arreglan lo que pasa debajo ni alrededor. Hay situaciones en las que ponerlas sería tapar un problema:

  • Encías inflamadas o enfermedad periodontal activa. Primero se trata la encía: el margen de una carilla necesita una encía sana.
  • Dientes muy rotados o una mordida que no cierra bien. Ahí lo conservador es alinear antes, no compensar con material.
  • Bruxismo sin controlar. Se puede tratar, pero hacerlo después de poner las carillas es hacerlo tarde.
  • Poco esmalte remanente. Una carilla necesita una superficie a la que adherirse; si no la hay, la solución es otra.

Que te digan que no es el momento de poner carillas no es una mala noticia: es lo que evita rehacer el trabajo dentro de dos años.

En una valoración en Luxe Smile analizamos tu caso y te recomendamos el material ideal. Agenda con la Dra. Angela Barbosa en Chico, Bogotá.