Antes de invertir en carillas, es normal preguntarse cuánto dura una carilla dental. La respuesta depende del material y, sobre todo, de los cuidados. Aquí te lo explicamos con claridad.
Si estás pensando en carillas, aquí tienes nuestro diseño de sonrisa en Bogotá con carillas de porcelana o resina: el proceso y la valoración sin costo.
Duración según el material
- Carillas de porcelana (cerámica): entre 10 y 15 años o más con buenos cuidados. Resisten muy bien las manchas y conservan el brillo.
- Carillas de resina (composite): entre 4 y 8 años aproximadamente. Son más económicas y reparables, pero se pigmentan y desgastan antes.
Qué influye en su vida útil
- La higiene diaria y los controles periódicos.
- Hábitos como morder objetos duros o apretar los dientes (bruxismo).
- El consumo de alimentos y bebidas muy pigmentantes.
- La calidad del material y la precisión del trabajo clínico y de laboratorio.
Cómo hacer que duren más
- Cepillado, seda dental y visitas de mantenimiento cada seis meses.
- Usar férula de descarga si aprietas los dientes por la noche.
- Evitar morder hielo, uñas o bolígrafos.
- Moderar café, vino y tabaco, sobre todo con carillas de resina.
¿Y las carillas de cerámica y de disilicato de litio?
«Porcelana» y «cerámica» se usan casi como sinónimos, pero dentro de las cerámicas hay materiales distintos. El disilicato de litio es uno de los más usados hoy en el sector visible: una cerámica de vidrio que combina resistencia con una translucidez muy parecida a la del diente natural. Frente a una carilla de resina, aguanta mejor el paso del tiempo y no se pigmenta.
En duración, las cerámicas se comportan como grupo: mientras el diente que hay debajo esté sano y la mordida equilibrada, la carilla no tiene por qué cambiar. Lo que las acorta no suele ser el desgaste del material, sino una fractura — y una fractura casi siempre tiene detrás una causa mecánica.
Señales de que una carilla hay que revisarla
- Una línea oscura en el borde de la encía. Puede indicar filtración, o que la encía se ha retraído y deja ver el margen.
- Sensibilidad nueva al frío o al morder, en esa pieza concreta.
- Un pequeño saltado en el borde, típico de quien aprieta los dientes por la noche.
- Se nota rugosa o retiene más placa que antes.
- Cambio de color en el diente vecino, que hace que la carilla ya no combine.
Ninguna de estas señales significa por sí sola que haya que reemplazarla. Significan que conviene mirarla: muchas se resuelven con un pulido o un ajuste, y llegar a tiempo es la diferencia entre ajustar y rehacer.
Con el cuidado adecuado, unas carillas bien hechas acompañan tu sonrisa durante muchos años. En Luxe Smile te asesoramos sobre el material ideal para tu caso. Agenda tu valoración en Chico, Bogotá.
Agenda tu cita